Es parte del camino del ser humano la maduración. El crecimiento de nuestro carácter, la evolución de nuestras reacciones a lo que creemos que debemos aspirar como personas.¿Cuándo podemos considerar que alcanzamos la madurez? Las personas tenemos una evolución constante, y la vida no se ve igual con 40 años que con 70. Decir lo que es la madurez es algo complicado, la inmadurez es muchísimo más sencillo.
La inmadurez implica darle demasiada importancia a cosas nimias, a reaccionar exageradamente, a no saber afrontar problemas de la vida cotidiana y, en definitivas cuentas, a creerse el ombligo del mundo. Esto no es más que un tipo de inmadurez, aunque éste es el más molesto. Una definición más amplia sería la de seguir arrastrando los típicos defectos de la infancia, véase el narcisismo, la estupidez, la pasividad y supongo que otras más que ahora mismo no me vienen a la cabeza.
Otra gente podría daros otras definiciones de inmadurez, pero no aceptaré las que implican unos gustos supuestamente infantiles. Un hombre de 50 años puede pasarse las horas libres jugando a pokémon, y aunque suene un poco ridículo (no negaré eso), no tiene por qué ser un hombre menos maduro que el que se pasa el día mirando el Discovery Channel.La madurez no depende de la cultura, si no de la actitud. De conocerse a uno mismo, ser consciente de nuestros defectos, de saber que, aunque hay cosas que son difíciles de cambiar, lo mejor que se puede hacer es no rendirse y seguir intentando superarse a uno mismo. Conozco gente que dice de sí misma "soy así, ya no puedo cambiar", como razón única por la que darles cuartel. Quizá alguien pueda sentirse identificado con esta frase y me proteste, pero si uno se identifica un defecto que al menos intente paliarlo, que parece que hay quien se enorgullece, no me parece una actitud madura.
Con esto no me estoy poniendo como ejemplo de madurez, no me considero un niñato pero soy consciente de que tengo cosas que mejorar y pulir, quiero seguir cambiando a mejor día a día. Aclaro esto porque ya sé que teniendo un blog ya se me exige un cierto nivel de prepotencia, ¡pero tampoco tanto!

